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Dentro del horizonte pedagógico y,
más que eso, humano, que nos enfrenta en el día
a día a nuestros estudiantes soñamos niños
que superen sus temores, que se sientan parte esencial del
rompecabezas de la vida pero fundamentalmente que se amen
a sí mismos para asumir el papel transformador que
le da sentido a los seres humanos en su entorno.
Como estrategia metodológica para
lograr el propósito que nos ocupa, el Liceo, desde
toda su historia ha mantenido al estudiante en una posición
relevante, como eje fundamental de su quehacer, por ello
el trato amable, el respeto a la diferencia, el análisis
del comportamiento como antesala de cualquier juzgamiento
apresurado, en fin el ambiente que aunque académico
se prepara soporte de un aprendizaje sin temor.
Teniendo en cuenta que el niño es
influenciado en su aprendizaje por todas aquellas personas
que inciden en su formación, el Liceo se planteó
la necesidad de equilibrar la balanza emocional de padres,
docentes, empleados y niños.
En el año 2002, luego de una serie
de inquietudes que apuntaban a la creación de nuevos
derroteros que nos llevaran a consolidar procesos de autoestima
en nuestros estudiantes, padres de familia, docentes y empleados;
construimos, basados en la gestalt, - escuela sicológica
que plantea la indivisibilidad del hecho sicológico
y de la realidad como tal- una serie de talleres que buscan,
mediante procesos de interiorización, una interpretación
sana de la realidad que tenemos que afrontar los seres humanos
en nuestra cotidianidad.
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